El pensamiento a través de las Claves de Acceso Oculares
El pensamiento a través de las Claves de Acceso
Oculares
Figura 1 ( tomado de coaching exito)
En el ejercicio de la investigación social, frecuentemente caemos en el
error de considerar al lenguaje verbal como el único vehículo legítimo de la
verdad. Sin embargo, al iniciar esta actividad, partí de una premisa distinta:
el cuerpo no sabe mentir de la misma forma en que lo hace el discurso. Esto fue
lo que se trató mi clase, la verdad fue muy interesante porque tocamos temas
interesantes que de una u otra manera te hace entender y reflexionar, porque la
idea de aprender algo cada día es colocarlo en práctica.
Uno de los temas que más me gustaron fue la aplicación de las Claves de
Acceso Oculares, un concepto derivado de la Programación Neurolingüística
(PNL), se convirtió en el eje central de la clase. Durante el desarrollo de
esta bitácora, comprendí que la entrevista no es un evento lineal donde uno
pregunta y el otro responde, sino un sistema complejo de retroalimentación
donde el 60% o 70% de la carga significativa reside en lo no verbal, la idea no
es como “leer la mente" del entrevistado, sino desarrollar una
sensibilidad como técnica que me permitiera comprender cómo procesa la
realidad el sujeto frente a mí. ¿Está rescatando un sonido del pasado? ¿Está
sintiendo el peso de una emoción presente? Estas preguntas guiaron mi
observación.
Y acá puedo hablar de otro tema que lo complementa que es la entrevista donde
se basa en conocer opiniones, experiencias. Es individual donde dos personas
participan. Permite respuestas profundas y pueden ser flexible ayudando a buscar
que la naturalidad del sujeto no se viera alterada por la presión del entorno. Incluso
en la clase hicimos un ejercicio en donde debíamos preguntarles a tres chicos
de la universidad preguntas aleatoria y observar su aspecto y reacciones. Desde
el primer contacto, me propuse establecer un rapport sólido. Sin
embargo, mi atención estaba dividida (aunque de forma sutil) entre el contenido
de su relato y el baile rítmico de sus pupilas.
Uno de los primeros hallazgos ocurrió cuando abordamos el tema de su futuro,
recuerdos, incluso anécdotas. Según la teoría, el movimiento a la derecha indica
el acceso a recuerdos visuales. El sujeto estaba proyectando en su
"pantalla mental" las imágenes de su pasado. ¿Es mi presencia un
catalizador para este recuerdo o el sujeto está forzando la imagen para complacerme?
También reflexione como lo del plano horizontal como la Sinfonía de los
Recuerdos Auditivos por ejemplo cuando inicias una conversación de un conflicto laboral o académico
pasado yo pienso que el patrón cambia ya que los ojos pueden subir y comenzar a
moverse lateralmente, de oreja a oreja. Todo esto lo digo porque hice ese
ejercicio con mi mamá. Este movimiento lateral sugería que estaba accediendo a información
Quizás otro momento más impactante con las preguntas que le hice a mi
mamá y a los chicos de la universidad fue cuando toque el tema de sus motivaciones
personales y miedos actuales. Sus ojos descendieron drásticamente hacia su
derecha (mi izquierda). Este es el acceso al sistema cinestésico/kinestésico
(sentimientos, sensaciones táctiles, emociones). El tono de sus voces bajó con
frecuencia, se volvió más denso y pausado.
Acá me surgió una pregunta ¿Estoy invadiendo sus espacios de seguridad?
Sentí una responsabilidad ética inmediata. La observación de la mirada me
advirtió que el sujeto ya no estaba "pensando", estaba
"sintiendo".
Esto me llevó a una de las reflexiones más profundas de mi bitácora: la
importancia de no convertir la técnica en un dogma. Surgieron dudas críticas: ¿Qué
pasa si el entrevistado es zurdo? ¿Qué pasa si su contacto visual conmigo es un
mecanismo de defensa que bloquea el acceso ocular natural? Comprendí que
las claves oculares son tendencias, no leyes universales. Esto me enseñó que el
contexto cultural y la personalidad del individuo pueden "enmascarar"
estas señales. También debemos tener en cuenta en aplicar la triangulación de señales como mirar a los ojos, la tensión en los hombros,
el ritmo de la respiración y las micro pausas en un discurso. La bitácora se
transformó de un registro de "movimientos oculares" a un análisis de
la congruencia comunicativa.
Llegué a la conclusión de que, en la investigación cualitativa, estas
herramientas no son para manipular, sino para honrar la experiencia del otro.
Al entender cómo procesa la información mi interlocutor, puedo ser un mejor
facilitador de su historia. Si noto que está en un proceso cinestésico, no lo
voy a presionar con datos estadísticos; si noto que está visualizando, lo
ayudaré a describir. La ética aquí reside en el uso de la información: no se
trata de "atraparlo" en una mentira, sino de ayudarle a profundizar
en su propia verdad.
Esta actividad ha sido un espejo para mi propia capacidad de atención.
Vivimos en una sociedad de la distracción donde escuchamos para responder, no
para comprender. Ser un investigador que observa los accesos oculares me obligó
a estar presente al 100%.
Me cuestioné: ¿Cuántas veces en mi vida cotidiana he ignorado estas
señales en mis amigos, mi familia o mis colegas? La investigación social me ha
dado una lección de humanidad. Ser un buen investigador implica desarrollar una
"mirada integral", una que sea capaz de ver el bosque (el discurso) y
los árboles (los micro gestos) al mismo tiempo.
Entendí que el uso de estas claves es una habilidad que requiere años de
práctica. En esta bitácora, he dado los primeros pasos, pasando de una
observación torpe y consciente a una un poco más fluida. Sin embargo, la mayor
lección es la humildad. El ser humano es demasiado complejo para ser reducido a
un diagrama de movimientos oculares. La técnica es el mapa, pero el territorio
es siempre nuevo y sorprendente.
Para cerrar puedo afirmar que la integración de la teoría de los accesos oculares en la práctica de la entrevista ha transformado mi visión de la investigación social. He aprendido que la mirada es un puente entre el pensamiento interno y la expresión externa y que la empatía no es solo un sentimiento, es una técnica de observación que nos permite ajustar nuestro ritmo al ritmo del entrevistado. Este aprendizaje será la piedra angular de mis futuros trabajos de campo. Ya no puedo simplemente "oír" una entrevista; ahora estoy entendiendo a verla en todas sus dimensiones o formas. La investigación es el arte de leer lo invisible, y me ha dado las maneras necesarias para empezar a hacerlo.
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