INVESTIGACIÓN SOCIAL

 

Ver más allá de lo evidente



                                            Figura 1( tomado de Fundación KABBALAH)

El día 09 de febrero de 2026 llegué temprano a mi clase de Investigación Social, algo que para mí fue motivo de mucha felicidad. Este año me propuse llegar a tiempo a todas mis clases, no solo para evitar tener que dar dulces cuando llego tarde, sino porque la puntualidad también representa un compromiso personal con mi proceso académico. 

Al comenzar la clase, el profesor socializó dos bitácoras escritas por compañeros que voluntariamente quisieron leerlas en voz alta. El primero fue un compañero llamado Juan , creo que así se llama, y si no, lo siento. Su bitácora fue muy divertida y cercana; a medida que se iba leyendo, la dinámica del salón se volvió más participativa y enriquecedora. Juan contó con detalle cómo vivió la clase, sus expectativas y, sobre todo, la experiencia de escribir una bitácora. Esto llamó mucho mi atención, ya que antes de esta materia nunca había escrito bitácoras y ahora empiezo a entenderlas como una herramienta valiosa para reflexionar sobre lo que se aprende y se vive en el aula.

Luego se leyó la bitácora de mi compañera Sarita. Su texto estaba muy bien estructurado y hablaba sobre la clase, lo que le gustó, lo que llamó su atención, las reflexiones que obtuvo a partir de los temas vistos y la experiencia de estar presente y disfrutarla. Me gustó darme cuenta de que, al igual que yo, hay personas que prestan atención a los detalles y entienden que incluso del más mínimo detalle se puede aprender mucho. Escuchar ambas bitácoras me permitió comprender que cada persona vive la misma clase de manera distinta, y que esas diferencias enriquecen el aprendizaje colectivo.

Más adelante, el profesor nos explicó el uso correcto de las imágenes en los blogs académicos y la importancia de aplicar las normas APA, señalando que deben identificarse como Figura 1 y acompañarse de la fuente correspondiente. En mi caso, decidí colocar la imagen de un ojo donde se refleja un espacio, porque fue la reflexión principal que me dejó la clase: no quedarme con un solo punto de vista. Para mí, ver más allá de lo que escucho, veo y pienso es una forma de ejercer el pensamiento crítico, y relacioné esta idea con el espacio como una metáfora de las múltiples perspectivas desde las cuales se puede observar la realidad.

Otro tema fundamental de la clase fue la importancia del registro. El profesor resaltó la necesidad de escribir lo que escuchamos, aprendemos y observamos, ya que el registro permite construir memoria y sentido. En mi caso, me gusta mucho tomar nota en clase porque siento que así aprendo mejor. También me gusta decorar mis apuntes, ya que eso me representa como una persona creativa y responde a mi necesidad de que las cosas que hago se vean lo más lindas posible. Escribir me hace bien, me ayuda a organizar mis ideas y a retener mejor la información.

Uno de los momentos más significativos de la clase fue cuando el profesor compartió la historia de su madre, quien sufre de Alzheimer, y cómo él le recomendaba escribir todo lo que hacía durante el día. Este relato me conmovió profundamente, porque me hizo reflexionar sobre la escritura no solo como un registro académico, sino como una herramienta para conservar la memoria y la identidad. Escribir no solo permite recordar lo que se hace, sino también cómo se percibe el mundo. La escritura se convierte así en una forma de resistencia frente al olvido y en un puente entre la experiencia personal y la memoria colectiva.

Durante la clase realizamos un ejercicio interesante preguntándole a ChatGPT sobre la importancia de la cultura en un proyecto de registro de investigación, incluyendo autores y frases, para luego publicarlo en X. Aunque no suelo publicar en esta red social, me gustó la experiencia por lo que implicaba en términos de participación y visibilidad académica. La frase que encontré fue de Thomas S. Kuhn, quien afirma: “La investigación científica se desarrolla dentro de paradigmas que orientan lo que se observa, se registra y se considera válido.” Esta frase me hizo reflexionar sobre cómo la investigación no es neutral, sino que está atravesada por formas de pensar, contextos culturales y marcos teóricos que influyen en lo que consideramos importante registrar. Escribir, entonces, también es una forma de posicionarnos frente a la realidad.

También hablamos en clase de una frase que me llamó mucho la atención: “La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil; el escribir lo hace preciso”, de Francis Bacon. A partir de esta idea, analizamos cómo la escritura ayuda a la memoria, estimula la creatividad, fortalece el pensamiento analítico y aumenta la concentración. En mi experiencia personal, escribir me sirve mucho cuando quiero estudiar para un parcial o cuando necesito refrescar la memoria, ya que al escribir organizo mis ideas y logro comprender mejor los temas.

Escribir también desarrolla habilidades de resolución de problemas, porque al poner una situación por escrito se vuelve más clara y manejable. Esto se relaciona directamente con la Ley de Kidlin, que dice: “Si puedes escribir el problema con claridad, ya tienes la mitad del problema resuelto.” Esta ley nos recuerda que muchos problemas persisten porque no están bien definidos. Cuando una persona se toma el tiempo de escribir lo que le sucede, logra ordenar sus ideas, identificar qué es lo que realmente ocurre y separar hechos de suposiciones, lo que facilita encontrar posibles soluciones.

Otro aspecto que abordamos fue la importancia de la conversación y el small talk, entendido como una conversación ligera que permite generar conexión social. Aunque para mí este ejercicio resulta complejo, ya que me cuesta acercarme de la nada a una persona desconocida, reconozco su valor para desarrollar habilidades de comunicación, empatía y comprensión. Es un propósito personal que tengo, y aunque no sé cuándo lo lograré ,espero pronto, sé que lo voy a cumplir.

Finalmente, trabajamos la Teoría del Tercer Lugar de Ray Oldenburg, la cual plantea la existencia de espacios distintos al hogar y al trabajo donde las personas se sienten seguras, cómodas y conectadas con otros. Este ejercicio me emocionó mucho, especialmente cuando le pregunté a mis padres cuál era su “tercer lugar”. Mi papá me dijo que su tercer lugar es jugar fútbol. Aunque ya no lo practica tan seguido, es un espacio que disfruta, donde conoce personas nuevas y donde las sonrisas no faltan. Mi mamá, por su parte, me dijo que su tercer lugar, además de la casa y el trabajo, es la casa de sus hijas. Mi hermana y yo no vivimos con mis papás desde hace más de dos años y medio, ya que somos de Ubaté, y cuando ellos nos visitan al apartamento mi mamá conoce otras personas y se siente feliz.

En mi caso, después de mi casa y la universidad, mi tercer lugar es el salón de danza. En ese espacio no estoy estudiando una carrera, pero estoy haciendo lo que realmente me apasiona. Disfruto cada ritmo, cada movimiento y, sobre todo, la vibra del grupo, ya que comparto con personas de otras carreras y otras perspectivas. La danza se convierte para mí en un lugar de expresión, libertad y conexión conmigo misma y con los demás.

Esta clase de Investigación Social me permitió comprender que escribir no es solo una actividad académica, sino una forma de pensar, recordar y comprender el mundo. Aprendí que observar, registrar y escribir son actos que fortalecen la memoria, el pensamiento crítico y la empatía. También ver más allá de lo evidente, valorar los detalles y entender que, al escribir lo que vivimos, también nos estamos escribiendo a nosotros mismos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Entre verdades y máscaras

Etnografia

El pensamiento a través de las Claves de Acceso Oculares