El tiempo, la participación y el compromiso con la comunidad

 El tiempo, la participación y el compromiso con la comunidad

Estoy escribiendo otra bitácora como suelo hacerlo ya sea los viernes o los sábados; todo depende de cómo esté en el día. En este caso la estoy escribiendo un viernes y, la verdad, esta semana fue demasiado agotadora. Siento que estoy en tantos grupos de la universidad que me apasionan pero que a veces pienso que no doy más, jajaja. Sin embargo, también me siento muy contenta porque me ha ido muy bien en varias cosas y eso me motiva a seguir adelante.

Por eso comienzo esta bitácora reflexionando sobre el tiempo y la manera en que las personas lo administramos. Siempre me he considerado una persona a la que no le gusta quedarse sin hacer nada. Bueno, hay algunas excepciones: cuando voy a visitar a mis papás o cuando simplemente quiero dormir y descansar. Pero del resto del tiempo, siempre me gusta estar haciendo algo, participando en proyectos, aprendiendo cosas nuevas o compartiendo con otras personas.

Creo que para mí el tiempo se ha convertido en algo muy valioso, porque cuando uno tiene muchas responsabilidades también aprende a organizarse y a priorizar lo que realmente importa. A veces puede ser agotador, pero también es satisfactorio sentir que se está aprovechando el tiempo de una manera significativa. ¿Hasta qué punto es positivo mantenernos siempre ocupados? ¿Será que a veces necesitamos detenernos un momento para reflexionar y valorar lo que estamos haciendo?

Ahora quiero empezar a analizar y reflexionar sobre los temas que se hablaron en la clase pasada. Ese día hablamos sobre la Investigación Acción Participativa o IAP, que fue el tema de exposición que con Luna nos correspondió presentar. La verdad pienso que hicimos un buen trabajo, y me gusta mencionarlo porque también es importante reconocer cuando las cosas nos salen bien. A veces somos muy críticos con nosotros mismos y olvidamos valorar los logros.

Durante la exposición explicamos que la IAP es una forma de investigar en la que las personas de una comunidad participan activamente para analizar un problema y buscar soluciones juntos. Esto significa que no se trata de una investigación tradicional en la que el investigador solo observa desde afuera, sino que las personas que viven esa realidad también investigan, reflexionan y participan en las decisiones.

Algo que me pareció muy interesante es que en la IAP ocurren tres acciones al mismo tiempo: investigar, participar y actuar. Con esto entendí que la idea principal es involucrar a la comunidad en los procesos de cambio, porque cuando las personas participan activamente se fortalece el tejido social y se generan soluciones más reales y sostenibles. Comprendí que muchas veces los problemas sociales no se solucionan únicamente con estudios o diagnósticos, sino con la participación real de las personas que viven esas problemáticas.

Otro aspecto importante de la IAP es que permite analizar y comprender problemáticas sociales, económicas, culturales o ambientales desde la experiencia de quienes las viven directamente. Esto marca una gran diferencia con la investigación tradicional, donde muchas veces la comunidad es vista únicamente como un objeto de estudio.

En cambio, en la Investigación Acción Participativa las personas de la comunidad aportan conocimientos, experiencias y propuestas de solución desde su propio contexto. De esta manera, el conocimiento no se construye solo desde la academia, sino también desde la vida cotidiana de las personas. En cierto sentido, la IAP invita a crear espacios de diálogo y colaboración, donde cada persona tiene algo importante que aportar. Esto me hizo pensar que muchas veces las comunidades tienen las respuestas a sus propios problemas, pero lo que falta es que alguien facilite el espacio para escucharlas.

También se habló de una desventaja importante de la IAP, y es que puede ser utilizada con fines ideológicos si no se cuida la ética del proceso. En este punto el profesor mencionó el tema de las guerrillas, algo que impacta mucho porque demuestra cómo algunos grupos pueden utilizar los procesos comunitarios para influir o manipular a las personas.

Este tema me hizo reflexionar sobre la gran responsabilidad que tienen los investigadores y los comunicadores cuando trabajan con comunidades. No se trata solamente de investigar, sino también de actuar con ética, respeto y transparencia. Comprendí que cuando se trabaja con personas reales y con sus problemas, las decisiones que se toman pueden tener consecuencias importantes en sus vidas. ¿Cómo se puede garantizar que los procesos participativos realmente beneficien a las comunidades y no sean utilizados con otros intereses?

Durante la clase también se habló de Orlando Fals Borda, quien fue uno de los principales impulsores de la Investigación Acción Participativa. Él planteaba que la investigación debía tener un propósito social y que el conocimiento debía construirse junto con las comunidades. Entre sus principales ideas se encuentran: que la comunidad participe activamente en la investigación, que el conocimiento se construya entre investigadores y comunidad y que la investigación sirva para resolver problemas sociales reales.

Una de sus frases más conocidas dice: “La investigación no debe hacerse solo para conocer la realidad, sino para transformarla.” Esta frase me hizo pensar que el conocimiento pierde sentido si se queda únicamente en los libros o en los trabajos académicos. El verdadero valor del conocimiento aparece cuando se utiliza para mejorar la vida de las personas. ¿Estamos utilizando lo que aprendemos en la universidad para generar cambios positivos en nuestra sociedad?

Uno de los aspectos más importantes que se mencionan en los videos que nos dejó el profesor,  es la importancia del diálogo y la participación. Según Paulo Freire, el aprendizaje no debe ser un proceso en el que una persona solo transmite conocimiento y la otra lo recibe, sino un proceso donde todas las personas aportan ideas, experiencias y reflexiones. Esto se relaciona directamente con la Investigación Acción Participativa, porque en ambos casos las personas dejan de ser observadas y pasan a ser protagonistas de los procesos de aprendizaje y transformación social.

Esto me hizo entender que investigar también implica tener sensibilidad social. No se trata solo de analizar datos, sino de comprender las experiencias de las personas y reconocer que sus conocimientos también son importantes.

Durante la clase el profesor dijo una frase que me pareció muy interesante: “Lo que nada nos cuesta, hagamos fiesta.” Esta frase me hizo reflexionar sobre el valor del esfuerzo. Muchas veces apreciamos más aquello que nos ha costado trabajo, tiempo y dedicación. Cuando las personas participan en procesos comunitarios y luchan por lograr un cambio, ese logro se vuelve más significativo porque fue construido con esfuerzo colectivo. ¿Será que valoramos más aquello por lo que luchamos que aquello que simplemente recibimos sin esfuerzo?

Este tema también me hizo recordar una experiencia personal muy importante para mí. Cuando estaba en grado once estudiaba en un colegio femenino, y allí no nos permitían jugar fútbol porque, según el profesor de educación física, las mujeres debían comportarse como “damitas” y quienes jugaban fútbol se volvían “marimachas”.

Ante esa situación decidí postularme como personera estudiantil. Una de las promesas que hice durante mi campaña fue permitir que las estudiantes pudieran practicar fútbol y crear el primer grupo femenino de futsal en el colegio.

Logré ganar las elecciones con más de 1100 votos, lo cual también significó asumir una gran responsabilidad: cumplir con lo que había prometido. El proceso no fue fácil, incluso tuve conflictos con el profesor de educación física, pero aun así decidí seguir adelante.

                                                                                Figura 1 ( autotia propia)

Finalmente, en noviembre de 2022 logré organizar la primera Copa Mariana, en la que participaron diferentes colegios del municipio de Ubaté como se refleja en la figura 1.  Para mí fue un logro muy significativo porque sentí que había dejado un legado en el colegio, y lo más bonito es que hoy en día ese torneo todavía se sigue realizando. Esta experiencia se relaciona con la IAP porque demuestra que cuando las personas se organizan y participan activamente pueden generar cambios reales en su comunidad.

También se habló del concepto de ser sentipensante, una idea relacionada con Orlando Fals Borda que plantea que las personas no solo piensan con la razón, sino también con el corazón. Ser sentipensante significa actuar con conocimiento, pero también con empatía y sensibilidad hacia las realidades de los demás. ¿Será que los cambios sociales más importantes nacen cuando combinamos el pensamiento crítico con la sensibilidad humana?

Para cerrar la clase, Sofi y Vale hablaron sobre los objetivos de investigación. Este tema me pareció interesante porque también lo he visto en mi clase de Taller de Comunicación. Ellas explicaron que los objetivos de investigación responden al para qué del estudio, es decir, orientan todo el proceso investigativo. También mencionaron que los objetivos deben: estar relacionados con la pregunta de investigación, orientar el trabajo del investigador y evitar la recopilación de información innecesaria.

Una forma común de redactarlos incluye un verbo en infinitivo, el evento de estudio, las unidades de estudio, el contexto y la temporalidad. Además, los objetivos deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales.Esto me permitió entender que investigar no es solo buscar información, sino tener claridad sobre lo que realmente se quiere lograr y por eso de pronto muchas investigaciones no logran buenos resultados porque desde el inicio no tienen objetivos claros

En conclusión, esta clase me permitió comprender que la investigación puede ser una herramienta poderosa para transformar realidades sociales. La IAP demuestra que cuando las comunidades participan activamente en los procesos de investigación, las soluciones se vuelven más significativas y sostenibles. Trabajar con comunidades implica una gran responsabilidad ética, porque las promesas y compromisos que se hacen deben cumplirse. De lo contrario, se puede afectar la confianza de las personas. Finalmente, esta reflexión me llevó a pensar que el conocimiento, el compromiso y la participación son elementos fundamentales para generar cambios positivos en la sociedad.

Si el conocimiento tiene el poder de transformar la realidad, ¿qué estamos haciendo nosotros para utilizarlo en beneficio de nuestras comunidades?

 ATT: Bibis



 

 

 

 

 

 

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