La experiencia, la percepción y la construcción del conocimiento en la investigación social

La experiencia, la percepción y la construcción del conocimiento en la investigación social

Hoy, un sábado en la noche, estoy escribiendo una vez más mi bitácora. Este momento se ha convertido en un espacio personal de reflexión donde puedo detenerme a pensar en todo lo que ocurrió durante la semana. Tengo muchas cosas en la cabeza, una agenda bastante pesada y múltiples responsabilidades académicas. Sin embargo, también siento una gran emoción porque estoy participando en proyectos que realmente me interesan y me motivan.

Por esta razón, esta bitácora también se convierte en un recordatorio personal: aunque existan muchas tareas, trabajos y ocupaciones, siempre es necesario encontrar un momento para respirar, detenerse y reflexionar. A veces, en medio del ritmo acelerado de la universidad y de la vida cotidiana, olvidamos que el aprendizaje no solo ocurre cuando estudiamos o escuchamos una clase, sino también cuando nos damos el tiempo de pensar y procesar lo que estamos viviendo. Reflexionar también es una forma de aprender, porque nos permite conectar ideas, experiencias y emociones.

La clase de Investigación Social comenzó de una manera muy especial. Iniciamos con la lectura de mi bitácora. Esto me generó mucha emoción porque realmente quería que otras personas escucharan lo que pienso, siento y escribo. Muchas veces escribir se vuelve algo muy íntimo, pero compartirlo permite que otras personas lo interpreten desde su propia perspectiva.

Además, considero que es muy importante escuchar cómo se perciben nuestras palabras desde otros puntos de vista. Cuando alguien más lee lo que escribes, puede ofrecerte ideas constructivas, nuevas interpretaciones o incluso mostrarte aspectos que tú misma no habías considerado. Esta experiencia fue muy enriquecedora y definitivamente me gustaría repetirla, porque escribir también puede convertirse en una forma de diálogo y aprendizaje colectivo. En ese momento también entendí que la escritura académica no solo consiste en transmitir información, sino en comunicar ideas, emociones y reflexiones que pueden generar nuevas conversaciones.

Después de este momento inicial, comenzamos a hablar sobre la fenomenología, un enfoque de investigación que busca comprender cómo las personas viven y dan sentido a sus experiencias desde su propia perspectiva.

Algo que me llamó mucho la atención es que la fenomenología no se centra en medir cuántas veces ocurre algo, sino en entender cómo se vive una experiencia y qué significado tiene para quien la experimenta. Es decir, prioriza el significado sobre la medición cuantitativa.

Esto me hizo reflexionar sobre algo muy importante: muchas veces creemos que entendemos una situación simplemente porque la observamos desde afuera. La fenomenología nos invita a mirar con otros ojos las vivencias de las personas. Cada individuo interpreta la realidad de manera distinta dependiendo de su historia, su contexto, sus emociones y su cultura.

En este punto comprendí que escuchar las historias de otras personas puede abrirnos a nuevas formas de comprender la realidad. Tal vez alguien está viviendo una experiencia de una forma completamente diferente a como nosotros la interpretaríamos. Y precisamente ahí está el valor de este enfoque: reconocer la diversidad de percepciones que existen en la sociedad.

La fenomenología también tiene ventajas y desventajas dentro del proceso de investigación.

Entre sus ventajas se encuentran que permitir comprender en profundidad las experiencias vividas por las personas. Dar voz a los actores sociales, priorizando su punto de vista y ser especialmente útil para estudiar fenómenos complejos como la identidad, las emociones o las percepciones. Esto me parece muy interesante porque la investigación se convierte en una herramienta para visibilizar historias que muchas veces no han sido escuchadas. A través de relatos, testimonios o incluso proyectos visuales, esas historias pueden ser reconocidas y valoradas dentro de la sociedad. Sin embargo, también existen algunas desventajas como ser difícil generalizar los resultados a poblaciones más amplias. El proceso de recolección y análisis de información requiere mucho tiempo o que los resultados no siempre pueden replicarse exactamente en otros contextos. Entonces si cada experiencia humana es única y subjetiva, ¿cómo puede la investigación social lograr un equilibrio entre comprender las vivencias individuales y generar conocimiento que pueda aplicarse a una sociedad más amplia?

Aprendí entonces a fenomenología nos enseña que cada persona interpreta el mundo desde su propia experiencia. No vemos la realidad exactamente como es, sino como la percibimos.

Esto me llevó a pensar en un ejemplo actual como el uso de los vapes. Para algunas personas, los vapes pueden representar modernidad, una tendencia social o incluso una alternativa al cigarrillo tradicional. Para otras, representan un riesgo para la salud o un problema social relacionado con el consumo en jóvenes.

Desde la fenomenología, lo importante no es solamente el objeto en sí, sino el significado que cada persona o grupo social le atribuye. Un joven puede verlo como una forma de pertenecer a un grupo social o como algo “normal” dentro de su entorno, mientras que un médico puede interpretarlo como un problema de salud pública. Ambas percepciones existen porque se construyen desde experiencias, conocimientos y contextos diferentes.

Esto demuestra que la realidad social es compleja y que entenderla requiere escuchar múltiples perspectivas.

Otro tema que me llamó mucho la atención durante la clase fue la ley del espejo. Esta idea plantea que el mundo exterior muchas veces refleja nuestro mundo interior. En otras palabras, aquello que vemos, juzgamos o incluso aquello que nos molesta de otras personas puede ser un reflejo de algo que también existe dentro de nosotros mismos. En la Figura 1 que es la representación de la ley del espejo, esto muestra el reflejo donde parece señalarlo directamente, lo que simboliza cómo muchas veces aquello que percibimos o criticamos en otras personas puede estar relacionado con aspectos internos de nosotros mismos. Esto ayuda a comprender la idea central de la ley del espejo: nuestras percepciones sobre los demás también hablan de nuestra propia forma de ver el mundo y de nuestras experiencias personales.

   Figura 1 ( tomado de : https://thinkpsicologia.com/es/la-ley-del-espejo-conoce-tu-mundo-interior/

                              

Este concepto me dejó bastante impactada porque vivimos en una sociedad donde la crítica es muy frecuente, especialmente en redes sociales. Muchas veces esas críticas no buscan construir o mejorar algo, sino simplemente juzgar o afectar a otras personas.

Sin embargo, al reflexionar sobre la ley del espejo, comprendí que en algunos casos esas críticas pueden estar relacionadas con nuestras propias inseguridades o con aspectos de nosotros mismos que no queremos reconocer. Si nuestras percepciones sobre los demás pueden reflejar aspectos internos de nosotros mismos, ¿cómo puede un investigador reconocer sus propios sesgos para evitar que influyan en la interpretación de los fenómenos sociales?

Durante la clase, el profesor nos pidió buscar con ayuda de una inteligencia artificial la relación entre la fenomenología, la ley de los cuatro espejos y la transferencia espontánea de rasgos.

A partir de esta actividad comprendí algo muy interesante: no vemos el mundo tal cual es, sino tal como lo experimentamos, interpretamos y proyectamos.

“Desde la fenomenología, entendemos que toda percepción se construye a partir de experiencias subjetivas. Desde la ley de los cuatro espejos, comprendemos que las personas que nos rodean pueden actuar como reflejos de aspectos internos de nosotros mismos. Desde la transferencia espontánea de rasgos, se explica cómo las características que atribuimos a otras personas pueden influir en cómo percibimos tanto a los demás como a nosotros mismos”.

Todo esto demuestra que la realidad social no es completamente objetiva, sino que también está influenciada por nuestras interpretaciones, emociones y experiencias personales.

Otro tema muy importante que aprendimos en la clase fue la teoría fundamentada. Este método de investigación cualitativa permite construir conceptos y categorías a partir de los datos recolectados. En lugar de comenzar con una teoría previamente establecida, el investigador analiza la información obtenida y, a partir de ella, identifica patrones, relaciones y significados.

Lo más interesante de este método es que la teoría surge directamente de los datos, es decir, de lo que las personas dicen, hacen o experimentan. De esta manera, el conocimiento se construye a partir de la realidad social observada y no únicamente desde suposiciones teóricas.

Dentro de la teoría fundamentada existe un proceso fundamental llamado codificación. Codificar significa analizar cuidadosamente los datos recolectados y dividirlos en partes más pequeñas para identificar ideas clave. En este proceso se asignan etiquetas o categorías a lo que las personas dicen o hacen. Estas etiquetas permiten organizar la información y descubrir patrones que ayudan a comprender el fenómeno estudiado. A partir de este análisis, el investigador puede comenzar a construir interpretaciones más profundas sobre la realidad social.

También aprendimos sobre la codificación axial, que corresponde a la segunda etapa dentro del proceso de análisis de la teoría fundamentada.

En esta etapa el investigador comienza a relacionar las diferentes categorías que surgieron durante la codificación inicial. Se denomina axial porque todas estas relaciones se organizan alrededor de un eje central que conecta los diferentes conceptos.

Este proceso permite construir una comprensión más completa del fenómeno estudiado, identificando relaciones entre causas, contextos y consecuencias.

Al llegar a este punto de la bitácora me doy cuenta de que la clase estuvo llena de información muy valiosa. Fue una sesión intensa, con muchos conceptos nuevos, pero también muy enriquecedora.La investigación social no se trata únicamente de métodos o teorías. También implica aprender a observar el mundo con mayor profundidad, cuestionar nuestras percepciones y reconocer que cada persona vive la realidad de una manera diferente.

Al final, esta bitácora me recuerda algo muy importante: aprender no es solo acumular información, sino detenerse, reflexionar y comprender el cómo y el para qué de cada conocimiento. Ese proceso de reflexión es lo que realmente transforma el aprendizaje en una experiencia significativa.

 ATT: Bibis


REFERENCIAS

https://thinkpsicologia.com/es/la-ley-del-espejo-conoce-tu-mundo-interior/

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