Bitácora de Aprendizaje: Entre la comprensión, la conexión y la forma en que aprendo
Bitácora de Aprendizaje: Entre la comprensión,
la conexión y la forma en que aprendo
En este espacio desarrollo mi bitácora de aprendizaje como un ejercicio
constante de reflexión crítica sobre lo que estoy aprendiendo y cómo lo aplico
en mi vida cotidiana. Con el paso de las semanas, esta actividad ha dejado de
ser únicamente un requisito académico para convertirse en un hábito
significativo que me permite detenerme, pensar y analizar mi proceso de
aprendizaje desde una perspectiva más consciente.
En esta ocasión, integro tres conceptos fundamentales en la
investigación social: los paradigmas de investigación, el rapport y el modelo
VAK. Cada uno de estos elementos no solo aporta al conocimiento teórico, sino
que también transforma la manera en que observo la realidad, me relaciono con
las personas y comprendo cómo aprendo.
Otro viernes escribiendo mi bitácora. Lo que antes podía parecer una
tarea más, hoy se ha convertido en un espacio propio. Ya es un hábito sentarme,
escribir y reflexionar sobre lo vivido durante la semana. Este ejercicio me ha
permitido desarrollar disciplina, pero también autoconocimiento.
El día 13 de abril inicié mi semana con la clase de Investigación
Social. Llegué temprano, algo que para mí representa un logro personal. No es
solo llegar a tiempo, es demostrarme a mí misma que puedo cumplir metas
pequeñas que construyen cambios grandes. Este tipo de acciones refuerzan mi
compromiso y me hacen sentir más segura de mis capacidades.
Al llegar a clase, mi amiga Luna me invitó a leer su etnografía. Acepté
con curiosidad, sin imaginar que sería una experiencia tan enriquecedora. La
forma en que narraba su vivencia me permitió conectar con su historia de una
manera profunda.
¿Qué significa realmente comprender la experiencia de otra persona?
Esta lectura me hizo entender que comprender no es simplemente escuchar o leer,
sino interpretar lo que hay detrás: emociones, contextos, significados y
vivencias. La etnografía no solo describe, sino que humaniza la información. Me
permitió reconocer que cada historia tiene múltiples capas y que, como
investigadora, debo desarrollar una mirada sensible que me permita ver más allá
de lo superficial.
Posteriormente, mis compañeros expusieron sobre los paradigmas de
investigación. Aprendí sobre el paradigma positivista, que plantea que la
realidad es objetiva y medible, y el paradigma interpretativo, que considera
que la realidad es subjetiva y construida por las personas.
¿Es posible comprender la realidad desde un solo enfoque?
Llegué a la conclusión de que no. La realidad es compleja y, por lo tanto,
requiere múltiples miradas. Me siento más identificada con el paradigma
interpretativo porque me interesa comprender las experiencias y percepciones de
las personas. Sin embargo, entendí que el enfoque positivista también es
necesario para obtener datos concretos y medibles. Esto me enseñó que no se
trata de elegir uno u otro, sino de saber cuándo y cómo utilizar cada uno.
Uno de los temas que más impactó mi aprendizaje fue el concepto de
rapport. Era la primera vez que escuchaba esta palabra, pero rápidamente
comprendí su importancia en los procesos de interacción, especialmente en la
investigación social.
El rapport se refiere a la capacidad de generar una conexión armoniosa y
de confianza entre dos o más personas. No es algo que se imponga, sino que se
construye a través de elementos como la atención mutua, la empatía, la escucha
activa y la sincronía en la comunicación.
¿Por qué algunas conversaciones fluyen naturalmente mientras otras se sienten
incómodas o forzadas?
La diferencia radica en la existencia o ausencia de rapport. Cuando hay
conexión, las personas se sienten seguras, escuchadas y valoradas. Esto permite
que la comunicación sea más auténtica y profunda. En cambio, cuando no hay
rapport, la interacción se vuelve superficial, limitada e incluso incómoda.
Profundizando más, entendí que el rapport no es solo una herramienta
técnica, sino una habilidad humana que implica sensibilidad y conciencia del
otro. No se trata de manipular la interacción, sino de crear un espacio genuino
de confianza.
Además, el rapport tiene un impacto directo en la calidad de la
información en un proceso investigativo. Si una persona no se siente cómoda, es
probable que omita información, responda con sesgos o simplemente no se exprese
con libertad. En cambio, cuando existe confianza, la información que se obtiene
es más rica, honesta y significativa.
Otro aspecto que me llamó la atención es que el rapport se construye
también a través del lenguaje no verbal. Gestos, posturas, tono de voz y
expresiones faciales juegan un papel fundamental. Muchas veces comunicamos más
con el cuerpo que con las palabras.
Entendí que generar rapport implica estar presente en la interacción. No se
trata solo de escuchar para responder, sino de escuchar para comprender. Esto
cambia completamente la forma en que me relaciono con los demás, porque me
invita a ser más empática y consciente.
Para aplicar el rapport, el profesor nos propuso realizar un ejercicio
con otra persona. En mi caso, me encontré con una amiga que no veía hace
tiempo. La emoción del reencuentro facilitó que la conversación fluyera de
manera natural.
Durante la interacción, noté algo muy interesante: comenzamos a replicar
ciertos comportamientos sin darnos cuenta. Si ella cruzaba las piernas, yo lo
hacía después; si movía el cabello, yo también lo hacía. Este fenómeno se
conoce como el efecto camaleón.
¿Qué nos dice el efecto camaleón sobre la naturaleza de la conexión
humana?
El efecto camaleón demuestra que la conexión no siempre es consciente. Nuestro
cerebro tiende a sincronizarse con el otro como una forma de generar cercanía y
aceptación. Esto me hizo entender que la comunicación es mucho más compleja de
lo que parece, ya que involucra procesos automáticos que influyen en la forma
en que nos relacionamos.
También comprendí que este tipo de sincronía fortalece el rapport,
porque genera una sensación de familiaridad y confianza. Sin embargo, es
importante diferenciar entre imitar de forma natural y hacerlo de manera
forzada, ya que esto último puede generar incomodidad.
Otro de los conceptos clave fue el modelo VAK, que explica que las
personas procesan la información a través de tres canales principales: visual,
auditivo y kinestésico.
Este modelo no solo es importante en el aprendizaje, sino también en la
comunicación, ya que permite adaptar los mensajes según la forma en que cada
persona comprende mejor la información.
Yo me identifico principalmente con el estilo visual. Me gusta que la
información esté organizada, que tenga colores, gráficos y una estética clara.
Disfruto hacer apuntes bonitos y presentaciones visualmente atractivas.
¿Cómo influye mi estilo de aprendizaje en la forma en que percibo el mundo y me
comunico?
Mi estilo visual influye directamente en cómo interpreto la información.
Necesito ver para entender mejor. Esto se refleja en mi forma de estudiar, de
organizar ideas e incluso de expresarme.
Sin embargo, profundizando más, entendí que el modelo VAK no busca
encasillar a las personas en un solo estilo, sino reconocer que todos
utilizamos los tres canales en diferentes niveles. Esto es clave, porque como
futura profesional debo ser capaz de adaptarme a distintos estilos de
aprendizaje.
Por ejemplo, una persona auditiva puede responder mejor a explicaciones
verbales, mientras que una persona kinestésica necesita experimentar o
interactuar físicamente para comprender. Si ignoro estas diferencias, puedo
limitar la efectividad de mi comunicación.
Además, el modelo VAK tiene un impacto directo en la investigación
social. Al momento de recolectar información, es importante considerar cómo se
siente más cómodo el entrevistado. Esto puede influir en la calidad de las
respuestas. Entendí que conocer mi estilo de aprendizaje es una herramienta
poderosa, pero aún más importante es reconocer el de los demás. Esto no solo
mejora la comunicación, sino que también fortalece la empatía y la conexión
interpersonal.
Esta bitácora me permitió integrar de manera profunda tres conceptos
fundamentales: los paradigmas de investigación, el rapport y el modelo VAK.
Comprendí que investigar no es solo analizar datos, sino interpretar
realidades, conectar con las personas y adaptar la forma en que comunicamos la
información. El rapport me enseñó la importancia de la confianza y la conexión,
mientras que el modelo VAK me permitió entender que cada persona aprende y
percibe el mundo de manera diferente.
Hoy puedo decir que no solo adquirí conocimientos teóricos, sino que
también desarrollé habilidades prácticas que puedo aplicar en mi vida diaria.
Esto hace que el aprendizaje sea significativo, porque trasciende el aula y se
convierte en una herramienta para entender mejor el mundo y a las personas que
lo habitan.
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